Deudas y saqueos: de la resignación al protagonismo // Carlos Del Frade
136 p. 14 x 20 cm., rústica / Política, Ecología, Deuda externa / 1° ed. Rosario, Último Recurso, 2024.
ISBN: 9789873852831
La palabra deuda apareció en el idioma castellano en el año 1206 y deriva de deber, sustantivado con el sentido de «obligación moral», según cuenta Joan Corominas en su imprescindible Breve diccionario etimológico de la lengua castellana. El autor agrega que con la aparición del vocablo también surge el masculino deudo, antes «obligación», hasta 1140. Las personas que deben devienen, según la evolución de las palabras del castellano, en deudos, gente apesadumbrada, entristecida por el peso de esas obligaciones. Este significado entraña un concepto más cultural y social que económico. La idea de este manual que intenta generar pensamiento crítico es vincular la permanente avalancha de información sobre la deuda externa eterna del pueblo argentino con la necesidad de los intereses concentrados, vernáculos y extranjeros, de mantener nos deudos, entristecidos, subordinados desde la cabeza. En tanto, el vocablo deudor comienza a utilizarse en el año 1219. Lo cierto es que en aquel siglo XII la sociedad europea era feudal. La graficada en Juego de Tronos o El nombre de la rosa. Unas pocas personas sabían leer y escribir, y las mayorías estaban condena das a vivir de las sobras de los castillos. En ese contexto la palabra deuda se origina como imposición de arriba hacia abajo. En este tercer milenio parece vivirse un neofeudalismo y la presencia de las supuestas obligaciones de los pueblos del sur del mundo consolida la vieja herramienta de dominación no solamente económica.